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Agencias digitales en Lima: cómo elegir la tuya

En Lima hay cientos de empresas que se llaman «agencia digital» y hacen cosas distintas. Cómo saber cuál necesitas, qué preguntar antes de firmar y qué señales de alerta mirar.

Daniel Figueroa

Daniel Figueroa

6 min de lectura

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Ilustración editorial sobre cómo elegir una agencia digital en Lima

Respuesta corta: las agencias digitales en Lima son cientos y entre ellas hacen cosas muy distintas. Antes de comparar precios necesitas tres respuestas: cuál de los cinco tipos te toca, quién va a trabajar de verdad en tu proyecto y a nombre de quién quedan el dominio, el código y las cuentas. Con eso, elegir deja de ser una apuesta.

¿Qué hace realmente una agencia digital?

«Agencia digital» no describe un servicio, describe un sector. Bajo ese nombre conviven al menos cinco negocios distintos, y contratar al equivocado es el error más caro y más común.

  • Agencia de medios o pauta. Compra publicidad en Google, Meta o TikTok y optimiza campañas. Cobra un fee o un porcentaje de la inversión. No construye tu web.
  • Agencia de redes sociales. Produce contenido, gestiona la comunidad y responde mensajes. Piensa en calendario mensual, no en proyecto.
  • Agencia o estudio de desarrollo. Construye webs, tiendas y sistemas. Vende proyectos con alcance y fecha de entrega.
  • Agencia de branding y diseño. Marca, identidad, manual, piezas. A veces diseña la web, pero la programa otro.
  • Agencia full service. Ofrece todo lo anterior. Funciona bien cuando de verdad tiene equipos por área, y mal cuando es una persona haciendo de todo con proveedores rotativos.

Cuando pides «una web» a una agencia de redes, lo que recibes es una web hecha por el proveedor que tenían disponible esa semana. No es mala fe: simplemente no es su oficio.

¿Cuál me toca a mí?

Empieza por el problema, no por el proveedor.

  • No existo en internet. Necesitas una web y una ficha de Google. Eso es desarrollo, no publicidad.
  • Existo pero no me encuentran. Es posicionamiento y rendimiento, y suele empezar arreglando la web que ya tienes.
  • Me encuentran pero no me compran. Es conversión: contenido, estructura de la página y facilidad para contactar.
  • Vendo bien y quiero vender más rápido. Ahí sí, pauta.

Si un proveedor te propone pauta cuando todavía no tienes dónde aterrizar el clic, estás a punto de pagar por llevar gente a una puerta cerrada.

¿Qué preguntar antes de firmar?

Ocho preguntas. Lo importante no es que respondan que sí, sino cómo responden.

  • ¿Quién va a trabajar en mi proyecto y con qué dedicación? Una buena respuesta tiene nombres y roles. Una mala responde «nuestro equipo».
  • ¿Puedo hablar directamente con quien lo construye? Si toda la comunicación pasa por un ejecutivo comercial, cada corrección va a tardar el doble.
  • ¿El dominio, el hosting y las cuentas quedan a mi nombre? La única respuesta aceptable es sí, desde el primer día.
  • ¿Me entregan el código y los accesos al terminar? Si la web vive en una plataforma propietaria de la agencia, no eres dueño de nada.
  • ¿Qué pasa si quiero cambiar de proveedor el año que viene? La cara que ponen al escuchar esta pregunta vale más que la respuesta.
  • ¿Qué incluye exactamente y qué no? Pide que el alcance esté escrito: número de páginas, rondas de corrección, qué pasa con el contenido y las fotos.
  • ¿Qué pasa después de lanzar? Garantía, soporte, mantenimiento y su costo. Muchos problemas aparecen en la semana dos.
  • ¿Puedo ver tres trabajos suyos, en vivo? Con enlaces que abran, no capturas de pantalla.

¿Qué señales de alerta debo mirar?

  • Te garantizan el primer puesto en Google. Nadie puede garantizarlo, porque nadie controla el algoritmo. Quien lo promete o no sabe o sabe y miente.
  • La propuesta no tiene alcance escrito. Sin alcance no hay forma de reclamar nada, y todo lo que pidas será «fuera de presupuesto».
  • El dominio queda a su nombre. Es el clásico. Lo explico entero en la guía de dominio y hosting.
  • El portafolio no tiene enlaces vivos. O son webs que ya no existen, o no eran suyas.
  • El precio está muy por debajo del mercado. O van a usar una plantilla sin adaptar, o el proyecto se va a quedar a medias cuando el margen se acabe.
  • Todo por WhatsApp y sin contrato. Un acuerdo por chat funciona hasta el día en que deja de funcionar.
  • Te cobran mensual por «tener» la web. Mantenimiento sí, alquiler de tu propia web no.

¿Cuánto cobra una agencia en Lima?

Hay tres formas de cobrar y conviene saber cuál te están aplicando:

  • Proyecto cerrado. Un monto por un alcance definido. Es lo normal en desarrollo web y lo más fácil de comparar.
  • Fee mensual. Un monto fijo al mes por un servicio continuo: redes, pauta, mantenimiento. Pregunta siempre cuántas horas incluye.
  • Por horas. Útil para mejoras sueltas. Peligroso si no hay tope acordado.

Las cifras concretas de una web las desgloso en cuánto cuesta una página web en Perú. Lo que sí vale decir aquí: en una agencia grande estás pagando también la estructura comercial, las oficinas y la capa de coordinación. A veces eso vale la pena y a veces estás pagando por reuniones.

¿Cómo comparo dos propuestas que parecen iguales?

Nunca lo son. Ponlas lado a lado y normaliza cuatro cosas antes de mirar el precio:

  • El alcance. Cuántas páginas, cuántas plantillas distintas y cuántas rondas de corrección.
  • Los entregables. ¿Incluye textos? ¿Fotos? ¿Configuración de Google? ¿Capacitación para que puedas editar tú?
  • El plazo. Y qué pasa si se retrasa por tu lado o por el suyo.
  • El después. Garantía, soporte, mantenimiento y qué cuesta cada cosa.

Cuando normalizas, la propuesta barata casi siempre deja de serlo, y la cara suele revelar qué estabas comprando en realidad.

¿Y si no necesito una agencia?

Te lo digo aunque juegue en mi contra en un sentido y a favor en otro: una agencia tiene sentido cuando necesitas varias disciplinas a la vez y de forma sostenida —pauta, contenido, diseño y desarrollo, todos los meses—. Si lo que necesitas es una cosa bien hecha, con alguien que conozcas y que te responda, un profesional independiente o un estudio pequeño suele darte más atención por el mismo dinero.

La comparación completa está en agencia digital o desarrollador freelance, con los casos en los que la agencia gana claramente.

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Si ya tienes una o dos propuestas sobre la mesa, mándamelas. Te digo qué falta en el alcance y qué preguntas haría yo antes de firmar, aunque termines eligiendo a otro. Prefiero eso a que vuelvas en un año con una web que no puedes tocar.

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Daniel Figueroa

Daniel Figueroa

Desarrollador web y diseñador UX/UI. Diseño y construyo sitios corporativos, ecommerce y plataformas internas para empresas que necesitan vender más y operar mejor. Más de 200 proyectos entregados en 8 países, desde Lima.

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