- El encargo
- No era una web de cursos, era un campus: alumnos que se matriculan y avanzan, instructores que publican su propio contenido y cobros que tienen que cuadrar al final del mes.
- Catálogo y matrícula
- Los cursos se organizan por categoría, nivel y precio, con filtros que responden a cómo busca un alumno y no a cómo está guardada la base de datos. Desde la ficha se pasa a la matrícula sin abandonar la plataforma.
- Panel del instructor
- Hay un recorrido completo para quien quiere enseñar: registro, alta del curso, subida de lecciones y seguimiento de sus alumnos. Eso convierte el catálogo en algo que crece sin trabajo del administrador.
- Pagos locales
- Se integraron los medios de pago que la gente usa aquí, Yape incluido, además de tarjeta. Un checkout que solo aceptara tarjeta habría dejado fuera a buena parte del público al que va dirigido el campus.