Landing page que convierte: estructura, bloques y errores comunes
Los siete bloques de una landing que convierte, en orden, y los cinco errores que tiran abajo una campaña por muy bien que esté segmentada.
Respuesta corta: una landing page que convierte tiene un solo objetivo, un solo botón repetido y ninguna vía de escape. Sin menú de navegación, sin enlaces a otras secciones y sin contar la historia de la empresa. Su trabajo no es informar: es convertir en contacto el tráfico que ya pagaste.
Los siete bloques, en orden
1. La promesa
Lo primero que se ve. Debe decir qué consigue el visitante, no qué vendes tú. «Tu tienda online vendiendo en cuatro semanas» funciona mejor que «Desarrollo de ecommerce profesional».
Y tiene que coincidir con el anuncio del que vienen. Si el anuncio prometía una cosa y la landing habla de otra, la persona se va antes de leer el segundo párrafo.
2. El botón, arriba del todo
Visible sin desplazarse. Una sola acción, escrita en primera persona y con el verbo concreto: «Quiero mi cotización», no «Enviar».
3. El problema
Tres o cuatro líneas que describan la situación de quien llega, con sus palabras. Si se reconoce, sigue leyendo. Este bloque es el que más se salta y el que más sostiene el resto.
4. Qué incluye
Concreto y numerado. Qué recibe, en cuánto tiempo y qué no está incluido. La ambigüedad aquí se traduce en gente que no escribe por miedo a la sorpresa.
5. Prueba
Trabajos con nombre, reseñas reales, cifras si las tienes. En una landing de campaña, donde nadie te conoce, este bloque hace más que el diseño entero.
6. Preguntas frecuentes
Las objeciones que te hacen por WhatsApp antes de cerrar. Cuánto cuesta, cuánto tarda, qué pasa si no me gusta, trabajáis con contrato. Responderlas aquí evita la mitad de las conversaciones que no llegan a nada.
7. El formulario
Corto. Cada campo que añades baja la conversión. Nombre, forma de contacto y una frase sobre el proyecto suele bastar; el resto lo preguntas tú después.
Los cinco errores que matan la campaña
- Dejar el menú de navegación. Es la fuga más común: pagas por traer a alguien y le das siete salidas antes del botón.
- Más de una acción. Cotizar, suscribirse y seguirte en redes a la vez. Cuando hay tres opciones, la elegida suele ser ninguna.
- Un vídeo de portada que tarda en cargar. Se ve muy bien en la presentación y arruina la métrica en celular.
- No medir los envíos. Sin registrar el formulario y los clics a WhatsApp como eventos, sabes cuánta gente llegó pero no cuánta te escribió, que es lo único que importa.
- Una sola landing para tres anuncios distintos. Si segmentas la campaña, segmenta también el destino.
Qué medir cuando ya está en marcha
Dos números, no diez:
- Cuántos de los que llegan te escriben. Es la conversión real. Todo lo demás es contexto.
- Cuánto te cuesta cada contacto. Divide la inversión del mes entre los mensajes recibidos. Ese número decide si la campaña sigue o se apaga.
Y una advertencia sobre las pruebas A/B: con poco tráfico no sirven. Necesitas bastante volumen antes de que una diferencia signifique algo. Con cien visitas al mes, cambia lo evidente y no pierdas tiempo midiendo variantes.
¿Landing o página de servicio?
Si el tráfico viene de publicidad pagada, landing. Si viene de Google de forma orgánica, página de servicio, que sí debe tener menú, enlaces internos y más contenido para posicionar.
Son dos piezas distintas con objetivos distintos, y usar una en lugar de la otra es el error de partida más caro.
Conversemos
Si ya tienes campaña corriendo y las consultas no salen, mándame el enlace de la landing y el del anuncio. Reviso si prometen lo mismo, si hay fugas y si los envíos se están midiendo. Suele aparecer algo en los primeros cinco minutos.
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- Servicio: Landing pages para campañas — Una sola acción y medición configurada.